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Medio colombiano compara a Diosdado con “El Padrino”

El vicepresidente Nicolás Maduro y el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, son los dos hombres que se disputarían el poder en el interior del chavismo, en caso de que el presidente Hugo Chávez no pueda posesionarse el próximo 10 de enero. Fuentes de inteligencia le dijeron al diario español ABC que dentro del chavismo se vive un verdadero pulso, que intentó ser controlado esta semana en La Habana. Maduro hace contactos secretos con Washington para intentar atajar las ambiciones de poder de Cabello, quien también habría hecho acercamientos con EE.UU. Maduro aceptó los contactos con la Casa Blanca, mientras el presidente de la Asamblea Nacional niega cualquier división.

Cuando se filtró a la prensa venezolana que Diosdado Cabello, reelegido este sábado como presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, había viajado el pasado 5 de diciembre a La Habana, luego de 14 años de no visitar la isla —según dicen, porque es un anticastrista radical—, el país dimensionó la gravedad de la enfermedad del presidente. Cabello, uno de los hombres más cercanos a Chávez, no podía negarse a la orden presidencial, pues aunque durante años se jactó de no haber pisado la tierra de los hermanos Castro, sabía que allí se definiría su futuro.

Tres días después el propio presidente ungió al vicepresidente Nicolás Maduro como su sucesor. La decisión por el vicepresidente, según explica la prensa venezolana, se dio porque “Cabello genera mucha resistencia en un amplio sector del chavismo y desataría una fiera lucha de poder dentro del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV)”. De hecho, antes de viajar a La Habana para su última operación, el pasado 11 de diciembre, Chávez tomó precauciones y firmó el traspaso de los servicios secretos, bajo el Ministerio de Relaciones Interiores y cuyo titular es muy próximo a Cabello, a la Vicepresidencia.

Esta semana Cabello volvió a La Habana, esta vez para reafirmar a la cúpula chavista —siempre bajo tutela de los hermanos Fidel y Raúl Castro— que respetará el traspaso de poder. El temor que genera Cabello entre los chavistas parece estar justificado. Según revelaron informes de inteligencia, durante la enfermedad de Chávez el presidente de la Asamblea Nacional habría empezado a mover sus fichas para garantizar su permanencia en el poder. Incluso el diario español ABC afirmó que le hizo llegar a Estados Unidos el mensaje de que tomaría distancia de Cuba. El interés de Cabello por contactarse con Washington se debe a que fue vinculado a una investigación de la DEA por narcotráfico, luego de la declaración del juez venezolano Eladio Aponte, hoy en Miami.

Cabello siempre ha tenido mala fama dentro de la oposición y un sector del chavismo. Conocido como “ojitos lindos”, pues así lo llamó Chávez en una emisión del programa Aló Presidente, es acusado de tener una ambición sin límites, de ser vengativo y arrogante. Según los cables de Wikileaks, los chavistas se refieren a él en voz baja como El Padrino, pues antes de llegar al despacho presidencial es necesario hablar con él. También señalan que es multimillonario y tiene jugosas cuentas en el extranjero. Uno de los informantes de la embajada señalaba que Cabello trataba de expandir su influencia a varios sectores del país, entre ellos el financiero y el Consejo Nacional Electoral. Algo que, al parecer, consiguió.

La periodista Olga Wormat lo califica como el más fiel representante de la “boliburguesía”, esa nueva clase rica de Venezuela, que surgió al lado de Chávez y que se recicla a lo largo de los años en varios cargos. Militar retirado, acompañó al presidente Chávez durante el fallido intento de golpe contra Carlos Andrés Pérez, el 4 de febrero de 1992. Luego de estar en prisión pidió su retiro. Desde entonces ha permanecido al lado del teniente coronel. Lo apoyó en su campaña electoral que lo llevó a la Presidencia en las elecciones de 1998 y fue uno de los dirigentes fundadores del Movimiento V República (MVR).

Luego Chávez lo designó como director de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (1999-2000), ministro de la Secretaría de la Presidencia en 2001 y vicepresidente de la República en 2002. En abril de ese año Cabello, como vicepresidente ejecutivo de Venezuela, asumió de forma temporal el cargo de presidente el 13 de abril (de acuerdo con el artículo 234 de la Constitución de 1999) durante el denominado golpe de Estado que comenzó el 11 de abril de 2002 y que derrocó a Chávez por dos días. Gracias a él el presidente regresó al poder. Su primera orden al llegar a Miraflores fue enviar a un grupo élite de la Armada de Venezuela para rescatar el orden constitucional de la Nación. El 14 de abril finalmente traspasó el mando a Chávez.

De la Vicepresidencia pasó a ocupar el Ministerio del Interior y Justicia (2002-2003), Ministerio de Infraestructura (2003-2004) y, posteriormente, fue electo gobernador del estado Miranda para el período 2004-2008. En 2008 asumió el Ministerio de Infraestructura, que luego fue denominado Ministerio de Obras Públicas y Vivienda (Mopvi), hasta 2010 cuando fue elegido como candidato a diputado por el estado Monagas. Ayer fue reelegido presidente de la Asamblea Nacional y si Chávez no logra regresar a Caracas el 10 de enero y se declara su ausencia temporal, tal como se acordó en Cuba, se convertirá en el presidente del país, al menos por unos meses. O más, nadie conoce sus planes.

El Espectador